La maloclusión es cualquier alteración en la relación de contacto entre los dientes superiores e inferiores. Desde el punto de vista clínico, va mucho más allá de la estética: una mordida mal alineada puede generar desgaste dental patológico, problemas en la articulación temporomandibular (ATM), dificultad para masticar y hablar, y mayor riesgo de caries en zonas de difícil higiene.
Clasificación de Angle: los 3 tipos básicos
Clase I (normal o apiñamiento)
La relación entre molares superiores e inferiores es correcta, pero puede haber apiñamiento, espaciado o rotaciones en los dientes anteriores. Es la más frecuente y responde bien a ortodoncia convencional.
Clase II (prognatismo maxilar o retrognatia mandibular)
El maxilar superior está adelantado respecto a la mandíbula o la mandíbula está retruida. Los incisivos superiores quedan muy por delante de los inferiores. Puede ser dental (solo incisivos) o esquelética (relación ósea). Las formas esqueléticas severas pueden requerir cirugía ortognática.
Clase III (prognatismo mandibular)
La mandíbula está adelantada respecto al maxilar. Los incisivos inferiores quedan por delante de los superiores. Morfológicamente puede verse como "quijada prominente". También puede requerir cirugía en casos severos.
Maloclusiones verticales y transversales
- Mordida abierta: los dientes anteriores no se tocan al cerrar. Frecuentemente asociada a succión digital prolongada o hábito de lengua.
- Mordida profunda (sobremordida vertical): los incisivos superiores cubren excesivamente los inferiores. Puede causar desgaste de los incisivos inferiores.
- Mordida cruzada: uno o varios dientes superiores ocluyen por dentro de los inferiores. Las cruzadas posteriores en niños deben tratarse cuanto antes para evitar asimetría facial.
Causas de la maloclusión
- Factores genéticos (herencia del tamaño del maxilar o los dientes).
- Hábitos en la infancia: succión digital, chupete prolongado, respiración bucal crónica.
- Pérdida prematura de dientes de leche sin mantenimiento de espacio.
- Frenillo lingual o labial restrictivo.
- Traumatismos.
¿Cuándo tratar la maloclusión?
Depende del tipo y la gravedad. Las maloclusiones dentoalveolares (solo en dientes) pueden tratarse a cualquier edad con ortodoncia. Las maloclusiones esqueléticas se benefician del tratamiento temprano (9-12 años) cuando el crecimiento óseo aún puede dirigirse. En adultos con maloclusión esquelética severa, puede requerirse combinación de ortodoncia y cirugía ortognática.
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Una maloclusión no es solo un tema estético. Cuando la mordida no encaja correctamente, las fuerzas de la masticación se distribuyen mal y aparecen problemas en cadena:
- Desgaste dental acelerado: los dientes que chocan donde no deben pierden esmalte años antes de lo normal.
- Mayor riesgo de caries y gingivitis: los dientes apiñados son más difíciles de limpiar, y la placa se acumula en zonas inaccesibles para el cepillo.
- Dolor de mandíbula y cefaleas: la articulación temporomandibular compensa la mala mordida y termina sobrecargada.
- Problemas digestivos: una masticación deficiente significa alimentos peor triturados.
- Fracturas y traumatismos: los incisivos muy protruidos tienen el doble de riesgo de fracturarse ante un golpe.
Señales para detectarla en casa
Aunque el diagnóstico definitivo requiere evaluación profesional con radiografías, hay señales que puedes observar frente al espejo:
- Al morder, los dientes superiores cubren casi por completo a los inferiores (mordida profunda).
- Queda un espacio visible entre dientes superiores e inferiores al cerrar (mordida abierta).
- Algún diente inferior queda por delante de los superiores al morder (mordida cruzada).
- Desviación de la mandíbula hacia un lado al abrir o cerrar la boca.
- Ruidos o chasquidos en la articulación, cerca del oído.
- En niños: respiración bucal constante, ronquidos o succión de dedo más allá de los 3 años.
Si reconoces dos o más de estas señales, una evaluación de ortodoncia es el siguiente paso lógico. En niños, la primera evaluación ortodóncica se recomienda alrededor de los 6-7 años, cuando aún se puede guiar el crecimiento de los maxilares con tratamientos interceptivos más simples y cortos.
Preguntas frecuentes
¿La maloclusión causa dolor de cabeza?
Sí. Una mordida incorrecta puede generar tensión muscular en los músculos masticatorios y de la sien, produciendo cefaleas tensionales frecuentes. También puede afectar la articulación temporomandibular (ATM) causando dolor mandibular y de oído.
¿Los niños necesitan tratamiento ortodóncico temprano?
No siempre. Algunos tipos de maloclusión sí se benefician de tratamiento interceptivo (9-12 años) para corregir la dirección del crecimiento óseo. Otros pueden esperar a la dentición permanente completa. Solo el ortodoncista puede determinarlo con una evaluación.
¿La maloclusión se hereda?
Tiene un componente genético importante, especialmente en relación al tamaño del maxilar y la mandíbula. El tamaño de los dientes, la forma del paladar y la tendencia a la clase II o III tienen herencia familiar. Pero los factores ambientales (hábitos orales) también juegan un papel importante.
¿Se puede corregir una maloclusión en adultos sin cirugía?
Las maloclusiones dentoalveolares y las esqueléticas leves-moderadas sí pueden tratarse solo con ortodoncia en adultos. Las maloclusiones esqueléticas severas (diferencias óseas importantes) requieren cirugía ortognática para un resultado estable. El análisis cefalométrico define qué es posible.



